Beata Kucienska

Mientras buscaba sentido, estudié nubes, relámpagos, cuentos infantiles y secretos a los ojos de los gatos. Llegué a la Ciudad de México por un año para trabajar como voluntario y me quedé diez años por amor. México resultó ser un universo imposible de entender y mi corazón se expandió aprendiendo a amar sin comprender. Encontré Hridaya Yoga “por accidente” y este encuentro resultó en una revolución. Dejé mi vida estable en la ciudad y me zambullí en el mundo que comprendí aún menos que el universo mexicano. Esta aventura continúa. El misterio de la quietud me sedujo y sigo su silencioso susurro.

El contact email es: beata.hridaya@gmail.com