Enrique Fedez

Enrique es miembro de la comunidad Hridaya Yoga y fundador de Casa Hridaya en la Ciudad de México, donde a través del año comparte las enseñanzas que ha recibido de sus maestros y sus diferentes prácticas.
Él comenzó su práctica de la meditación en los retiros de silencio de Vipassana (bajo las enseñanzas compartidas por S.N. Goenka). Por muchos años esta disciplina le permitió integrar la meditación en su vida diaria mientras trabajaba como director de marketing y de medios en la escena corporativa multinacional.
Seguido por el encuentro con su maestro de Kabbalah (Rab J.A.F.), Enrique estudió varios años el misticismo de la Torá y el Zohar para sumergirse en su entendimiento de la espiritualidad.

En 2014, Enrique conoció a Sahajananda, Antoaneta Goeta y las enseñanzas de Hridaya Yoga, que le mostraron la posibilidad de integrar la vida cotidiana en la espiritualidad (y no al revés). Esta reunión con su amado maestro le dio una visión más amplia sobre las similitudes entre las diferentes tradiciones, religiones y enseñanzas espirituales en todo el mundo. – Enrique describe este momento: “Sentía como si una voz fuera de mí expresara la sabiduría más amorosa de mi Corazón”.
Sahaja lo introduce en las enseñanzas de No-Dualismo Tántrico, que se han convertido en la inspiración para su práctica diaria de meditación silenciosa, yoga y el estudio de escrituras sagradas, esotéricas y místicas de diferentes tradiciones.

Ha estado estudiando también el efecto que la vibración del sonido con cuencos Tibetanos tiene sobre las prácticas de meditación (inspirado en Vijñana Bhairava Tantra y Nada Yoga). También representa en México a la organización HeartMath y a través de coaching uno a uno enseña programas para aumentar la resiliencia y permitir un uso más eficiente de la energía, acercando al individuo a su intuición.
Enrique comparte a través de meditación, yoga y consultas individuales, técnicas de diferentes tradiciones con personas de todo el mundo, invitándolas a ser conscientes y percibir el mundo desde el corazón para profundizar la experiencia del ser.