Nicholas Currie

Nacido en Canadá en una comunidad intencional llamada L’Arche, Nicholas siempre ha sentido una profunda vocación hacia la vida comunitaria y una vida dedicada al servicio.
En 2007, cuando viajaba en India, tropezó primero con la tradición profunda del yoga en una escuela llamada Agama y luego comenzó una intensa sadhana (práctica espiritual) que comenzó a desentrañar algunos de los grandes misterios que siempre había contemplado cuando era niño.
Este viaje se profundizó aún más al conocer a su maestro Sahajananda, fundador de Hridaya Yoga, participar en muchos retiros de meditación silenciosa de 10 días, y otros retiros individuales.
Las enseñanzas Advaita Vedanta de Nisargadatta Maharaj y de Ramana Maharshi presentadas por Sahajanada profundizaron aún más su comprensión del camino de la no dualidad y la poesía mística y las enseñanzas de Hafiz, Rumi y San Francisco entre otros, inspiraron en él un profundo entusiasmo, amor y entrega para el Divino.
Dos cursos de 500 horas de formación de maestros de yoga y meditación le permitieron comenzar a compartir esta profundidad de vida y sus transformaciones internas con los demás.
Su pasión por las lenguas (Francés, Inglés y Español) le ha permitido ofrecer sus enseñanzas a amplio rango de personas y culturas, pero también parece explicar su pasión ecléctica por otros caminos espirituales más allá de los del yoga clásico. Además, él siente un cariño y un interés especial por el zen budismo y el sufismo, dos tradiciones que también destacan y abrazan la verdad profunda de nuestra unidad final.
La vida comunitaria, la nutrición holística, la agricultura orgánica (permacultura), y una conexión más profunda con la naturaleza, son otras pasiones que él también intenta integrar a lo largo de su camino del Corazón.
Nicholas pasa ahora una parte del año en el cuartel general de Hridaya en Mazunte, México, donde enseña y sirve a la sangha (comunidad espiritual) de cualquier manera que pueda.
También ofrece talleres en otros lugares del mundo como: México y Perú.
Algunos de sus viajes lo llevan de regreso a Canadá, donde pasa el verano plantando árboles para ganarse la vida y donde también visita a su familia.

Así, es como Nicholas continúa buscando una transformación interior cada vez mayor y anhela continuar desarrollando la comunidad donde la empatía, la compasión, el amor y un llamado a la Verdad son las características de la vida cotidiana. Mientras se esfuerza por respirar y vivir la Verdad más plenamente todos los días, Nicholas se encuentra más satisfecho cuando está al servicio de los demás.