La secreta belleza de la práctica constante

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La secreta belleza de la práctica constante

La grieta de la Gracia

La tradición yóguica afirma que existe un hiato en todo ciclo, una grieta por la que entra abundante luz. Se trata de ímpetu, energía pura, sensación de entusiasmo: el spanda. Lo sentimos de manera intuitiva cuando nos deseamos mutuamente un mejor año nuevo. Este deseo es como generar una nueva ola para surfear…

Pero podemos dar la bienvenida a este hiato de una manera más sabia. Para empezar, podemos evocar el año que pasó al tiempo que nos preguntamos “¿quién Soy yo?”. Esta es una forma de tomar perspectiva y considerar no solo nuestras acciones, sino también cómo se elevó nuestra alma, si es que se elevó.

Posteriormente, al mirar hacia adelante y visualizar el año que comienza, entendemos que, en última instancia, no queremos satisfacer nuevos deseos o esperanzas, sino cultivar sed de libertad, de equilibrio, de amor y de belleza…

¿Cómo se cambia el destino?

El Yoga nos dice que el sufrimiento futuro, el karma agami, puede y debe evitarse. ¿Cómo? Gracias a la sabiduría del desapego, a permanecer como el Testigo, el Corazón, no solo a través de algunos deseos de año nuevo. Los deseos realmente no cambiarán el destino.

Por lo tanto, éste es el tiempo de comprometerse con la Realidad, con la intención de estar verdaderamente presente. Nutre el anhelo puro de participar en la vida tal como es, no como esperas o deseas que sea. En cada momento, la única opción disponible es: ¿quiero Realidad, Verdad, Belleza, Amor, Dios o quiero otra cosa?

Extrayendo la belleza desde lo más profundo del Corazón

La sadhana espiritual requiere constancia, atención, pasión y dedicación. Comprométete con la meditación y vela no solo como una práctica, sino como una forma de honrarte y amarte a ti mismo, de nutrir la belleza de tu alma, de darte cuenta de que eres mucho más que sólo cuerpo/mente.

Por lo tanto, meditar una vez por semana no está bien. No podemos dejar de lado ni la Conciencia de Uno Mismo ni el Amor a Uno Mismo, de la misma manera que no podemos omitir respirar, comer o dormir. Eso es autosabotaje.

Elige practicar, para saciar la sed de Conciencia de Uno Mismo; nadie más puede hacerlo por ti. Lo que más importa no es la duración de tus meditaciones, sino su regularidad.

La práctica y la vida se reflejan mutuamente

Nuestra práctica espiritual refleja la perspectiva que tenemos de la vida. Si es errática o se basa en caprichos y estados de ánimo repentinos, nuestra vida se conducirá de la misma manera. Una práctica regular de meditación es un reflejo, una manifestación externa, de la forma en que funciona nuestra mente. Estabilízala, enfócala, haz que esté presente y consciente sin importar las circunstancias.

La meditación no es un escape de la vida, sino la propia vitalidad en su esencia: es estar en el Corazón. A veces podemos creer que estamos demasiado ocupados para meditar, pero ¿cómo podemos estar demasiado ocupados para ser conscientes de nosotros mismos, para saber quiénes somos realmente?

Llevar la vida cotidiana a la espiritualidad, colocar un valor más alto en el centro de la vida, significa que es mejor meditar a la misma hora todos los días. La estabilidad, la alegría y la armonía en la vida pueden surgir cuando un programa diario bien equilibrado crece de manera natural en torno a la meditación y a la práctica del Yoga.

La estabilidad a pesar de la fluctuación

La constancia del viaje espiritual no supone que uno sea siempre “bueno” y ecuánime, que no vacile. Se trata principalmente de tropezar, una y otra vez, pero siendo consciente de ello, volviendo al Corazón, una y otra vez.

La vida es un juego compuesto de eventos cotidianos comunes y sucesos inesperados: gracia o reto. Vivir en la constancia es acoger y abrazar ambos en la inmensidad del Corazón. De esta manera, despertamos al misterio de estar aquí, ahora, y accedemos a la tranquila inmensidad de nuestra propia presencia.

¿Qué es lo que casi nos estamos perdiendo en este momento?

Gran parte del estrés y el vacío que acecha a la gente en nuestro tiempo proviene en última instancia de la falta de atención hacia el Corazón: hacia el amor, hacia el embeleso, hacia lo sagrado, hacia la belleza.

Nuestra situación actual constata que el Corazón Espiritual exige para Sí Mismo al menos tanta dedicación, decisión, esfuerzo del ánimo y energía como cuando la gente luchaba por la justicia, la verdad y la libertad…

Ha llegado el momento de que el spanda, el Sagrado Estremecimiento del Corazón, nos sorprenda y nos libere.

Por Sahajananda, el fundador de Hridaya Yoga.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Alejandra

    Gracias por compartir este artículo!

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