Aham Vritti

El torbellino del “yo”

Aham vritti: el puro «yo Soy»

Traducido como el sentimiento del «yo» o el sentimiento del «yo soy» puro, el sentido del «yo» o el pensamiento del «yo», aham vritti representa el elemento irreductible de cualquier conocimiento, experiencia, percepción, etc.

Según el gran sabio Ramana Maharshi, aham vritti tiene las siguientes características esenciales:

  1. Se origina en un lugar llamado Centro del Corazón, un objeto de meditación ubicado en el lado derecho del pecho en el cuerpo humano.
  2. El sentimiento del «yo» es la fuente misma de la personalidad, el punto de partida irreductible de todas las experiencias.
  3. Tiene la tendencia a identificarse y adherirse a diferentes experiencias. La propia identificación “solidifica” la conciencia del ego.
  4. Rastrearlo hasta su origen supone una forma de revelar el atman (el Ser Supremo). El atman constituye el aspecto inmortal e inmutable de la existencia mortal. Constituye el sustrato de todo objeto de la creación, incluyendo la humanidad. El Ser no se puede ver, no se puede percibir, no se puede alcanzar, no se puede asir, porque es el Vidente, el Observador, el Morador de todos los seres encarnados y el Creador de todo. En otras palabras, el Ser se revela únicamente a Sí Mismo. En ello no se involucra ningún acto finito de cognición. Es la revelación suprema. De esta manera, el Ser, Uno Mismo, se convierte en sujeto, objeto y medio de la experiencia.

¿Quién Soy yo?

Ramana recomendó un método importante para abordar la indagación de Uno Mismo (atma vichara: fijar la mente en la atención de Uno Mismo y preguntar «¿quién Soy yo?») conocido como el «método para traer la aham vritti de vuelta a su origen». Este método consiste en investigar la naturaleza y el origen del sentimiento del “yo” como la mejor manera de realizar nuestra Naturaleza Divina. El sentimiento del “yo”, como lo percibimos ahora, no es, por supuesto, el Ser Supremo eterno. Pero Ramana se percató de que es el puente más directo entre el jivatman (nuestra conciencia individual) y el atman.

Al privar al sentimiento del “yo” de todos los pensamientos, emociones, sensaciones y percepciones con las que normalmente se identifica, regresa a su fuente, el Corazón Espiritual. Ramana enseñó que incluso el sentimiento de «yo» supone en realidad una entidad irreal. Su existencia se mantiene mediante la identificación constante con pensamientos, sensaciones, percepciones, etc.; cada experiencia con la que el sentimiento del yo se identifica, la refuerza. Si podemos romper la conexión entre el sentimiento del “yo” y los pensamientos con los que se identifica, entonces el propio sentimiento del “yo” disminuirá y finalmente desaparecerá. Esto se puede hacer al desprenderse de diferentes pensamientos, sensaciones, etc. y permanecer consciente del sentimiento del “yo”, es decir, el sentimiento interior del “yo” o del “yo Soy”, y excluir todos los demás pensamientos. Ramana afirmó que si podemos mantener nuestra atención en este sentimiento interno del “yo”, excluyendo todos los demás pensamientos, entonces el sentimiento del “yo” comenzará a residir en el Centro del Corazón.