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En general, es importante alcanzar un estado de armonía interna que nos permita despertar a cualquier estado espiritual y sumergirnos en él.

Este camino espiritual se dirige a la amplificación de la libertad interna en el mayor número de direcciones posibles. Es importante que los estudiantes adquieran conciencia y sean responsables de su propio desarrollo espiritual y de no apegarse a su maestro de Yoga.

En base a los principios fundamentales y a la rutina de la práctica, el curso ha sido diseñado para hacer posible que los estudiantes tengan éxito en su camino, independientemente de cualquier parámetro interno o externo.

¿Se puede conocer lo Inefable?

Obviamente, dado que no se puede cuantificar lo inefable, no existe un ejemplo o modelo objetivo para replicarlo en nuestro empeño por revelar el Corazón Espiritual.

Como regla general, para ahondar con mayor profundidad en nuestras experiencias internas, necesitamos enfocar nuestra atención abierta en el eco profundamente agitado de nuestro ser -mediante diversas actitudes internas-. Asimismo, tenemos que comprender el significado de este eco.

Por tanto, mediante un proceso de retroalimentación, adquirimos un control progresivo sobre algunas partes de nuestra conciencia normalmente consideradas inaccesibles o inefables.

De este modo, conseguimos tener una capacidad interna que favorece la entrega y la espontaneidad.

A primera vista, esto resulta paradójico, ya que, aparentemente, no es sencillo desarrollar y asimismo aplicar métodos concebidos para transformar la espontaneidad y naturalidad, sahaja, inherentes en la entrega al Ser, la entrega total a Dios.

Sin embargo, ésta es precisamente la expresión de la experiencia adquirida mediante largas horas de meditación constante enfocada en el Corazón Espiritual.

Éste constituye el verdadero «secreto» de un místico que puede trascender instantáneamente los límites de la mente yendo a la conciencia de Unidad.

Etapas y direcciones en la Meditación para la Revelación del Corazón Espiritual

A continuación se presentan las directrices básicas con respecto a nuestra práctica, tal y como se plantean en nuestro curso:

En relación a la Meditación para la Revelación del Corazón Espiritual

Existen cuatro etapas principales. El estudiante debe mantener la conciencia de estas etapas a medida que la meditación se torna accesible en niveles de profundidad crecientes.

1. La suspensión temporal del pensamiento discursivo y del proceso de pensamiento ordinario (quietud y claridad mental).

2. La dirección de la Atención se revierte. Nos enfocamos hacia dentro y dirigimos nuestra energía hacia el área del pecho. (Esta etapa coincide con el proceso Pratyahara de Raja Yoga). Se corresponde con el descenso de la mente al Corazón que practican los místicos cristianos.

3. La sublimación de las energías de lo sentidos, psyche y mente (energías enfocadas en el Corazón durante la etapa 2) en la vibración inefable del anhelo de Dios, en el Sagrado Estremecimiento, en spanda.

4. La entrega consciente a la Realidad del Corazón Espiritual, seguida por la disolución de la conciencia individual. Éste es el modo en que nos movemos de una conciencia individual, de jivatma, a la conciencia del Ser, atman.

La regla mnemotécnica para los cuatro (4) estados es QISE (Quietud, Interiorización, Spanda, Entrega). (La importancia y significado de estas etapas se presenta de forma detallada en los cursos y actividades de nuestro Centro Hridaya Yoga).

En relación con la naturaleza y actividad de la mente

Existen las dos siguientes etapas:

1. Acallar y aclarar la mente.

2. Trascender la mente, el Vacío Absoluto, la Quietud Pura.

La trascendencia de la mente no se puede inducir mediante técnicas o métodos. Ocurre cuando se crean las condiciones internas favorables. Las técnicas y diversas formas de meditación constituyen las herramientas para el entrenamiento de la mente. Pueden inducir el silencio y claridad de la mente, así como una relajación corporal, control mental, estado de calma. No hay que hacer nada para revelar la Quietud Pura, ya que después del trasfondo de Quietud Pura nos movemos de una etapa de «hacer» a una etapa de «ser».

El Jnana Yoga afirma que el trasfondo último de nuestro ser es lo que realmente somos. En ese momento, se abandona cualquier técnica, mientras permanecemos en la profunda quietud del Corazón. En la tradición budista, que incluye estrictas reglas con respecto al control de la mente y la meditación, se mencionan claramente las dos siguientes etapas:

  • el Samatha (en pali) o el Shine (en tibetano) – constituye el estado en el que el seguidor practica la concentración mental sobre varios objetos, tanto externos como internos (centrando y acallando la mente mediante un enfoque en la respiración, en las sensaciones corporales, etc.).
  • El Vipassana (en pali) o el Vipasyana (en sánscrito) o el Ihagthong (en tibetano) – «la visión», la ecuanimidad de la mente (el estado de paz y calma duradera) o, en otras palabras, el acceso a una realidad no conceptual, la revelación del vacío último (comprensión profunda de la transitoriedad de los pensamientos y del contenido mental porque provienen de la nada y regresan a la nada).

Por tanto, el vacío, la absoluta quietud, no puede ser inducido mediante una técnica específica. Puede ser revelado cuando las condiciones adecuadas son favorables (creadas a través de una práctica espiritual) y cuando la mente está calmada.

Con respecto a la etapa (la primera) relacionada con los métodos que se pueden emplear para crear el control y quietud de la mente, existen las siguientes dos categorías de técnicas diseñadas para alcanzarlos:

1) La capacidad mental para la concentración.

2) El despertar y desarrollo de la Conciencia Testigo.

Existen innumerables técnicas para la concentración y la meditación, pero todas ellas se basan en estos dos principios empleados para la práctica de la meditación. La mayor parte de ellas insisten únicamente en uno de estos dos aspectos, pero existen varios métodos que tienden a integrar ambas. El método de Ramana Maharshi para la revelación del Corazón Espiritual sí integra ambas actitudes, que se presentan a continuación:

1) Enfocar la mente en el centro del pecho, ligeramente hacia la derecha;

2) Desarrollar la Conciencia Testigo y la conciencia de la propia conciencia mediante una actitud de desapego del cuerpo, sentimientos, pensamientos, mente, utilizando, por ejemplo, la pregunta «¿Quién soy yo?».

En el Yoga del Corazón Espiritual la mente se purifica y controla de forma gradual tanto a través de un uso sistemático de técnicas de concentración específicas como mediante el desarrollo de la Conciencia Testigo.

En relación con la práctica de las asanas
Es esencial señalar la importancia de los aspectos relacionados con la energía y la conciencia, los dos «polos» de una práctica correcta. No basta simplemente con «empujar» la energía hacia un lugar u otro, hacia un chakra o un nadi. Por tanto, insistimos en la necesidad de mantener un estado de Conciencia Testigo que conduzca a alcanzar la propia naturaleza verdadera mediante la alquimia de la asana.

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