(Extracto del discurso de Sahajananda en el acto de apertura del Curso de Formación de Profesores Hridaya, Mazunte 2012.)

La comunión en los ideales, principios y acciones

El Curso de Formación de Profesores Hridaya (CFPH) no es simplemente un curso de tres (3) meses para adquirir ciertos conocimientos específicos, mejorar uno mismo y obtener una certificación en consecuencia. Nos abre a un viaje que dura toda la vida. En términos prácticos, la comunión en los ideales, principios y acciones, la amistad, las enseñanzas y el apoyo también continuarán tras este período formal.

La comunidad Hridaya está abierta y da la bienvenida a cualquiera de sus profesores, así como les apoya de forma activa en la transmisión de los ideales Hridaya, sus perspectivas y métodos.

Trascendiendo etiquetas y roles

El Curso de Formación de Profesores Hridaya pretende trascender el estilo formal de un curso en el que a usted se le etiqueta como «estudiante» y, por lo tanto, sólo tiene que desarrollar una posición receptora para poder convertirse -al cabo de tres (3) meses de preparación- en una nueva persona, etiquetada como «profesor/a», simplemente porque será ubicado/a en una nueva posición. Nosotros/as aprendemos juntos/as, de forma constante, como estudiantes y profesores/as, a trascender estos roles. Aquí no estamos aprendiendo cómo asumir un nuevo rol -el de profesor/a-, sino que aprendemos a trascenderlos de forma continua.

En el CFPH la formación se inicia partiendo de otro paradigma. Nos respetamos los unos  a los otros más allá de todo rol, valorando los regalos que cada persona puede aportar, apoyando la belleza y el poder creativo inherente que reside en cada alma. De este modo el verdadero amor puede crecer.

El CFPH estimula la espontaneidad, lo cual otorga al curso, así como a las relaciones,  libertad, frescura y un carácter dinámico.

Enfatizando creatividad y calidad – Aprendiendo en libertad y amor

Poner el énfasis en la creatividad es una manera de aprender en libertad y amor, de cultivar nuestras mejores y más sattvic (armoniosas) cualidades. Esto no contradice, sino que incluye la necesidad de ser sistemático/a y de comprender el orden. Cuando una escuela espiritual se basa en la cualidad y los estándares sattvic, crece de forma natural en amor y belleza, arte, armonía y respeto por el Amor.

Un grupo espiritual puede arriesgarse a una rápida degeneración si está centrado únicamente en la cantidad y se rige por un estilo tipo franquicia, en el que se ignoran las especificidades. Cuando se pone entusiasmo en el propio trabajo, éste se aborda no desde la cantidad, sino desde la calidad y, por lo tanto, desde la conciencia, la inteligencia, el amor y la creatividad conjugadas en presente.

Confianza

Con objeto de proporcionarles a nuestros estudiantes la misma confianza en la profundidad de sus seres, primero debemos irradiar desde nuestro ser la confianza y la fe en el infinito Océano de Luz que reside en nuestro Corazón. Éste es el mejor modo de enseñar -es un Corazón (Ser)-, afirmando la actitud, sin quedarnos en el ego. Se trata de aprender cómo entregarse (lo cual, por supuesto, no significa no estar preparado de forma teórica). Se trata de cultivar totalmente una conciencia en aquello que estamos haciendo de forma activa durante el proceso de enseñanza y durante toda nuestra vida.

El modelo de la Academia de Platón

Una transformación real por parte de nuestros estudiantes sólo es posible en caso de que la enseñanza se torne una ofrenda al Corazón Espiritual. Sin una intuición de lo Lo Más Elevado, no es posible brindar enseñanzas que inspiren sabiduría, amor y felicidad en las personas. Por tanto, amar y regalar nuestros talentos al mundo debe trascender las limitaciones personales, como ya se hizo en el Renacimiento, por ejemplo.

La realización obtenida desde la Conciencia del Corazón

Pese a que se realicen análisis formales basados en una preparación teórica sólida, se pone mucho más énfasis en mantener el espíritu de Hridaya -la naturalidad, el amor, la conciencia-. El cultivo del Corazón, que es tan importante para cualquier ser humano, no se puede enseñar de forma estrictamente formal, mecánica. No se trata de estimular el llamado «espíritu competitivo». Simplemente necesitamos mostrarnos y expandir nuestras propias posibilidades y talentos, pero no necesariamente en comparación o en oposición con los demás. Viviendo en conciencia, autoindagación, libertad y belleza nos convertimos en nuestros mejores maestros. Entonces, dejemos de sentir la necesidad de demostrarles algo a los demás, basándonos en la competición y en una actitud agresiva.

Cuando estamos fundamentalmente centrados en la mente, en el pensamiento, siempre existe un sentimiento de carencia y una presión para hacer algo. Desde la conciencia del Corazón, se da la realización y cuando vivimos con conciencia en nuestro Corazón, no experimentamos un sentimiento de carencia, frustración o agitación.

Cultivando la imaginación, la belleza, la quietud

Sólo se puede trascender la mente si se va más allá de la forma habitual de enseñar y recibir. Por supuesto, la mente, la inteligencia, son necesarias, pero, al tiempo, el CFPH realiza una invitación para que exprese y cultive su inspiración, imaginación, su corazón y belleza, su presencia, así como la quietud -dado que todo ello constituye también aquello que querrá despertar en sus futuros estudiantes-.

La universalidad del mensaje

Según lo anteriormente expuesto, el CFPH no se realiza desde un enfoque teórico árido, sino que es un curso experiencial -a través de su visión, métodos y actitudes-, que aspira a hacer resonar estas enseñanzas de forma cada vez más profunda en cada uno de nosotros/as. Están enraizadas en la Conciencia de Unidad, y nuestra mayor prioridad es mantener la universalidad del mensaje -a pesar de que Hridaya Yoga tenga sus propias especificidades, es importante evitar caer en dogmas.

El brillo del Corazón es la única autoridad

El verdadero grado de competencia de un profesor de Meditación Hridaya y Yoga no se basa en la competición ni en la imagen personal, sino en el amor y en un profundo conocimiento sobre quién es uno/a. Y, de este modo y de forma natural, las personas irán en busca de las enseñanzas que estamos ofreciendo -tanto profesores como estudiantes son conscientes de que el brillo del Corazón es la única autoridad-. Ostentar una autoridad temporal, proporcionada por nuestro papel como profesores emana de este conocimiento, de este amor. Y el amor tiene su propia autoridad última.

Una educación que emana desde el Corazón

Creemos firmemente que una educación significativa debe emanar del amor. De este modo, los estudiantes aprenderán el enfoque de meditación no dual y el Hatha Yoga porque lo amarán. Y en esta medida, tendrán la capacidad de dar, de compartir lo que aman y lo que han aprendido.

La armonía de la naturalidad

Cada uno de nosotros/as está aprendiendo cómo crear las mejores condiciones para revelar nuestra verdadera naturaleza, lo cual no puede basarse en reglas rígidas. La armonía que irradia de nuestra verdadera naturaleza es la autoridad soberana suprema. El CFPH estimula una educación y una cultura en las que estemos libres de dogmas, interpretaciones personales, dramas y pensamientos llenos de deseos, de forma que seamos capaces de ver los hechos tal como son, desde la quietud de la Conciencia Testigo.

La claridad de los conceptos

Otra inquietud del Curso de Formación de Profesores de Meditación Hridaya y Hatha Yoga está relacionada con la formalización de las enseñanzas. Pese al hecho de que las enseñanzas de Advaita, de la No-dualidad, están esencialmente más allá de la mente, para poder transmitirlas de forma adecuada, definitivamente debemos hacer uso de nuestra inteligencia e inspiración. Ésta es la razón por la cual el CFPH trata de aportar la máxima claridad a sus conceptos fundamentales: El Sagrado Estremecimiento del Corazón, la Meditación Hridaya, el Centro del Corazón, la Autoindagación, el Hridaya Hatha Yoga, el Samarasa, la Atención Abierta, la Conciencia Testigo, etc.

El corazón no tiene copyright

La comunidad Hridaya y Sahajananda te ofrecerán apoyo para impartir clases, talleres, cursos, etc. de Meditación Hridaya y Hatha Yoga, sin solicitar por ello una parte de sus beneficios como profesor. La no-dualidad del Corazón es la herencia de toda la humanidad. Advaita no es únicamente para un grupo de personas con una buena formación, sino que constituye una verdad universal perteneciente a toda la humanidad.

Por otro lado, aquello que sí alentamos es su contribución: que continuemos trabajando juntos/as para mejorar constantemente el modo en que el mensaje del Corazón puede tocar a las personas.

Las enseñanzas del Vedanta Advaita, de la visión no-dual

El CFPH promueve la visión no-dual lo cual significa que esencialmente sólo existe un inseparable dominio Corazón. Cuando comprendemos realmente este principio, somos capaces de aplicarlo a la enseñanza, así como a todas nuestras actividades.

Como dijo Chuang Tzu:

«El sumo conocimiento ve todo en uno,

el conocimiento pequeño se divide en muchos.

Aquello que es espiritual, inspirador, hermoso, noble, bueno emana de esta percepción global».

El CFPH se deriva en tres direcciones fundamentales:

  1. El cultivo del trasfondo de la Quietud en nuestro ser, lo cual constituye el Conocimiento Real, el Jnana, que es también el resplandor del Amor, el Bhakti;
  2. Conocimiento técnico-práctico (metodológico), que consiste en métodos de meditación y transformación;
  3. Conocimiento teórico (que incluye metodología pedagógica), considerado necesario para un profesor de Meditación y Hatha Yoga.

Parafraseando un antiguo dicho taoísta, el CFPH no quiere darle sólo unos peces, sino enseñarle a pescar. En cualquier caso, si se ha inscrito en un Curso de Formación de Profesores de Meditación y Yoga, ya debe ser un buen pescador/a. El CFPH simplemente le va a inspirar para que se adentre en aguas más profundas.

¡Le deseamos un viaje inspirador hacia lo Real!