Hridaya_July2009_Sharing_Radasi1-26998_650x250

a) Etimología

El término «Sahaja» se ha traducido como «espontáneo», «natural». Etimológicamente, deriva de «saha», que significa junto y «ja», que significa nacer.

Por lo tanto, la traducción directa es «nacer juntos» o «emerger juntos».

b) Significado de «Sahaja»

En este caso, la piedra angular es la idea fundamental de que la libertad espiritual, la Liberación, no es «algo» (una energía o una realidad) externo a nosotros. La Liberación y nuestro ser «se produce» o «nace» junto. Por otro lado, «sahaja» sugiere que samsara (el mundo manifiesto) y nirvana (la realidad trascentente) «nacen juntas» y, por consiguiente, debe existir un trasfondo común subyacente del que proceen originariamente y donde coexisten.

El individuo (el sujeto o el experimentador) que consigue permanecer en el Corazón Espiritual, de hecho logra vivir en la Realidad que se le revela no sólo en meditaciones extáticas -en nirvana-, sino también en el mundo -samsara. De este modo, samsara se convierte en parte integral de la Realidad. La sabiduría de mantener la verdadera espontaneidad natural, sahaja, se denominó en el Budismo «el camino espiritual directo» (uju-patha) o «el camino real» (raja-patha). La tradición Dzogchen lo denomina el Estado Natural.

A diferencia de los estado de conciencia cósmica o smadhi, que se experimentan sólo en meditación, sahaja lleva este estado de realización al nivel del cuerpo físico y del mundo material. En este proceso, las prácticas de Hatha Yoga tienen su propia importancia.

El Yoga del Corazón Espiritual incluye métodos y técnicas que se focalizan en favorecer el despertar y la expresión del estado de naturalidad (simplicidad natural), de sahaja.

c) La reconciliación de los opuestos

Una vez se tiene la intuición de la eternidad, se comienza a desarrollar una actitud diferente hacia aquello que no es permanente, hacia lo efímero o temporal. Se empieza a percibir también como una expresión o manifestacion del Corazón Espiritual. Y después cualquiera y todas las oposiciones entre lo Eterno y lo efímero, entre la Totalidad Divina y la multiplicidad de objetos, cesa de existir. Entonces, existimos al mismo tiempo que «Yo soy» o «Yo me convierto», en la Realidad Absoluta del Ser y en la rutina de la vida diaria. Mesiter Eckhart se refirió a este estado empleando la metáfora de «la visagra que permanece fija mientras que la puerta se mueve».

El regreso, a todos los niveles (físico, psíquico y mental) al estado de perfecta naturalidad, sahaja, nos mantiene fijos dentro del conocimiento intuitivo y unificador de la Realidad.

Éste es asimismo el mensaje de Hridaya Yoga.

d) La visión holística

A través de la práctica del Yoga del Corazón Espiritual nos abrimos a sahaja, espontaneidad, naturalidad, libertad que irradia continuamente desde nuestro Corazón. La naturalidad o candor de este sentimiento se expresa a través de una simplicidad esencial. Pero esta simplicidad lo incluye todo. Constituye una visión holística, que significa que es no-dual y todo lo penetra.

Se trata de un sentimiento puro que procede del Corazón en cada uno y en todo momento de la vida.

Este sentimiento es, al mismo tiempo, desapegado y muy íntimo. Constituye la simplicidad de la Conciencia Testigo.